El retiro de Neymar de la selección de Brasil ya es una realidad. Tras la eliminación de la Verdeamarela del Mundial 2026, el astro confirmó que no seguirá con su seleccionado. “Lo intenté, pero se acabó”, soltó. Rival en la cancha, amigo de Messi y dueño de un potrero innegociable, en Argentina la noticia pega casi como propia.
El retiro de Neymar: “Lo intenté, pero se acabó”
El Mundial nos acaba de dejar una de esas noticias que te paralizan el pecho. Además, te sacan las ganas de hablar de táctica o resultados. Neymar Jr., el eterno crack de la sonrisa y la gambeta indescifrable, anunció oficialmente su retiro de la selección de Brasil.
Consumada la eliminación de la Canarinha de la Copa del Mundo, el histórico 10 enfrentó los micrófonos con los ojos vidriosos y el alma rota. En ese momento dejó una frase que ya es historia triste del deporte: “Lo intenté, pero se acabó”.
El enemigo más querido por los argentinos
La noticia, lógicamente, sacude a todo Brasil. Sin embargo, cruza la frontera y pega de lleno acá, en Argentina. Porque la relación de nuestro país con Ney trasciende la histórica rivalidad.
Lo marcamos con los dientes apretados y sufrimos sus enganches. Más de una vez lo puteamos cuando nos tiraba una bicicleta sobrando la jugada o se tiraba al piso pidiendo falta. Pero el hincha argentino, el que respira fútbol las 24 horas, siempre le guardó un cariño inmenso y un respeto absoluto.
Neymar es de los nuestros. Es el último guardián del potrero sudamericano en una era donde el fútbol se volvió robótico, táctico y aburrido. Era el pibe que jugaba una fase final de un Mundial con la misma frescura y desparpajo con la que pateaba descalzo en las calles de San Pablo.
Messi y el abrazo eterno del Maracaná
¿Cómo no quererlo si es el hermano de la vida de Lionel Messi? Para el argentino, la imagen definitiva de Neymar no es un golazo a la Selección. Es aquel abrazo eterno en las escalinatas del Maracaná tras la final de la Copa América 2021.
Acababa de perder el partido más importante de su vida en su propio patio. Sin embargo, a los diez minutos estaba sentado en el piso, cagándose de risa y charlando de la vida con nuestro capitán. Ahí demostró que el lado humano siempre le ganó a la estrella.
El retiro de Neymar cierra la era del potrero
El sueño de levantar la Copa del Mundo se le volvió a escurrir de las manos. En consecuencia, esta vez sintió que la nafta no da para más. Se va el máximo goleador histórico de la selección de Brasil, pero sobre todo, se va el “enemigo” más querido por los argentinos.
El villano perfecto que en el fondo todos moríamos por tener en nuestro equipo. Se bajó el telón para el 10 y se acabó la magia con la Verdeamarela. El fútbol llora y, de este lado del mapa, los argentinos de bien nos ponemos de pie para despedirlo. ¡Gracias por tanto fútbol, Ney! Más noticias del deporte y la región en Actualidad.